En el marco de una fiesta, como pasa siempre cuando el Globo es local,
se jugó el clásico ante San Lorenzo. El visitante se llevó un empate sobre el
final, en un juego parejo, en donde no se sacaron ventajas en lo conceptual,
pero en el que Huracán había pegado primero y quedó a muy pocos minutos de
llevarse el premio completo.
Síntesis
Domingo 11 de marzo de 2018
Superliga Argentina – Fecha 19
Jugado en: Estadio Tomás A. Ducó – Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Huracán 1 – 1 San Lorenzo
Goles:
43 1T 1-0: Andrés Chávez (H) define de derecha, rasante y al segundo
palo, uncentro de Pussetto, tras gran pared con Silva.
42 2T 1-1: Nicolás Reniero (SL) de cabeza en el segundo palo y en el
área chica, venciendo la marca de Araujo en el salto, tras un buen centro de
Blandi desde la izquierda.
Árbitro: Fernando Echenique (bien)
Amonestados: Damonte, Bogado (H) / Piris da Motta (SL)
Expulsado: 46 2T Robert Piris da Motta (SL)
Huracán: Manuel García; Cristian Chimino, Carlos Matheu, Martín
Nervo, Carlos Araujo; Mauro Bogado, Adrián Calello, Israel Damonte; Ignacio
Pussetto, Nicolás Silva; Andrés Chávez. DT: Gustavo Alfaro.
San Lorenzo: Nicolás Navarro; Paulo
Díaz, Fabricio Coloccini, Matías Caruzzo, Gabriel Rojas; Franco Moyano, Robert
Piris da Motta, Cristian Barrios, Fernando Belluschi; Nicolás Reniero, Nicolás
Blandi. DT: Claudio Biaggio.
Cambios: 14 2T Daniel Montenegro por Silva (H) / 28 2T
Ricardo Noir por Bogado (H) / 32 2T Leandro Romagnoli por Barrios (SL) / 36 2T
Fernando Coniglio por Chávez (H) / 46 2T Juan Mercier por Reniero (SL) / 49 2T
Gabriel Gudiño por Belluschi (SL).
Figura del partido: Ignacio Pussetto
La fiesta que siempre transmite un clásico, estuvo en las tribunas de
nuestra casa. Mucho grito, los tres telones, los globos, y muchos quemeros
viviéndola.
Fue un partido parejo, de trámite enredado, en el que los dos equipos no
llevaron demasiado riesgo a los arqueros rivales. Tanto García como Navarro, si
bien tuvieron un par de intervenciones (sobre todo Navarro en la primera
parte), no fueron muy requeridos, y el juego transitaba de tres cuartos a tres
cuartos, dpnde con solvencia los marcadores y volantes centrales de cada equipo
ejercían su dominio. Allí se lució en el Globo la figura de Calello, con quite
y pase de primera preciso, como también la cobertura a tiempo de espacios
Huracán en ataque, depende cada vez más, y no es novedad, de lo que
produzca Ignacio Pussetto. El desenfado y habilidad del siete quemero, le abrió
la puerta para el gol al equipo de Alfaro. Una linda pared entre Pussetto y
Silva con la escapada y centro atrás del primero, al punto penal, donde en soledad
estaba Andrés Chávez, para que firme con toque lejano al arquero, el uno a
cero.
En la segunda parte, se fue haciendo evidente el agotamiento del once
local. Primero la lesión de Silva y luego el cansancio de Bogado, desarmaron el
planteo, y Huracán solito, se empezó a retrasar, hasta dejar que el rival, solo
moviendo la pelota, tome el control y trate de acercarse a García. No obstante
esto, San Lorenzo no dañaba, pero hasta los minutos finales, donde acertó una
de las intentonas: se escapó por izquierda Blandi, no llegaron a cruzarlo para
tapar el centro, Nervo se fue lejos de la marca llevado por el pique de Caruzzo
en ataque, y Reniero aprovechó ese centro medido del nueve, para ganarle en el
salto a Araujo, y con un frentazo, fusilar a García que nada podía hacer.
Allí el tanteador quedó cerrado, y la sensación de frustración general,
por dos puntos valiosos y un partido que se fue a solo pocos minutos del final.
Esa sensación se da de cabeza, con el análisis, que explica que el resultado
finalmente es justo, y que ninguno de los dos había hecho más méritos que el
otro para llevarse el triunfo.
Como siempre, dejo expuesto el pensamiento de Nicolás Ziccardi, de Soy
Quemero.
Moneda al aire
Huracán tenía el clásico en el bolsillo
gracias al golazo de Andrés Chávez pero una situación aislada a tres minutos
del final nos dejó con una parda que sabe a derrota. El Globo no hizo un buen
partido pero sí lo suficiente para construir lo que era un triunfo justo, el
entrenador volvió a elegir defender con varios ofensivos en cancha y el rival
terminó empatando aprovechando nuestra cesión total del balón. No hay queda
otra que mirar hacia adelante.
Emotivo marco en el Palacio
Tomás Adolfo Ducó para recibir una nueva edición del clásico, mucho colorido y
un telón en cada sector habilitado acompañaron la salida del Globo al campo de
juego. Adrián Calello regresaba al primer equipo en lugar de Noir, Nicolás
Silva era el enlace delante del “triple cinco” e Ignacio Pussetto acompañaba
como delantero a Andrés Chávez. En defensa nuevamente Matheu y Pipi Araujo como
marcador de punta izquierdo, sin embargo la gran novedad era la presentación de
Manuel García en lugar de un Marcos Díaz que terminó siendo baja casi sobre la
hora.
Huracán arrancó mejor el partido, intentando presionar en la
salida rival y poniendo a sus delanteros bien cerca del arco visitante.
Mosquito Silva estaba súper activo en tres cuartos pidiendo cada balón e
intentando darle circulación constante, Chávez se movía con cierta incomodidad
mientras que Nacho Pussetto aprovechaba cada centímetro para filtrarse. La
primera clara de gol fue nuestra, un tiro libre de Mauro Bogado que Carlos
Matheu cabeceó a posición de un Navarro que rebotó con sus manos.
Los del Bajo Flores tardaron muy poco
en desplegar artimañas para dejar correr los segundos, atendieron a su arquero y
también demoró cada lateral. En ataque ofrecía muy poco pero apenas apretando
desnudó falencias en el fondo Quemero, imprecisiones en el retroceso generaron
un par de córners en contra que pudieron ser más peligrosos.
El Globo fue perdiendo la manija con el
correr de los minutos, y aunque no sufría sí veía pasar la pelota ante un rival que la
manejaba mejor. El cuarto de hora final volvió a ser nuestro, un gran balón de
Bogado dejó a Pussetto de cara a Navarro, quien ganó en el mano a mano. Cuando
faltaban 120 segundos para el descanso llegaría el momento de inspiración
colectiva que generó la gran explosión en Parque Patricios: Nicolás Silva
recibió en posición de diez filtrando perfecto el balón para el exacto pique de
Ignacio Pussetto; Nacho fue a fondo pero tuvo la visión de ubicar a Andrés
Chávez en el punto penal, allí donde el Comandante no dudó en meter de primera
el balón entre Navarro y su poste derecho. Golazo de Huracán,
un oasis de fútbol en la tarde y primera diana del ex Banfield con nuestra
camiseta.
El empellón del gol terminó
enseguida con el entretiempo. Ya en el complemento la cosa cambió, aunque con
el mismo libreto de siempre, Huracán se guardó en campo propio dedicándose
exclusivamente a defender su ventaja y apostándole a la explosión de sus
delanteros, uno de los cuales ya estaba disminuido físicamente aunque sostenía
su lugar con el reciente gol.
Los de Almagro tomaron la
responsabilidad pero realmente les costaba horrores generar peligro, el Globo copó el círculo
central sin la pelota y cortó muchísimos avances apoyándose en la fiereza de
sus volantes defensivos. A los trece Nicolás Silva dejó lesionado el campo de
juego y Gustavo Alfaro dispuso el ingreso de Daniel Montenegro; el Rolfi, que
rara vez juega más de quince minutos, entraba para disputar más de media hora
en un partido planteado desde lo físico.
Su inicio fue auspicioso con el
derechazo desviado, sin embargo no terminó de encajar en un escenario de mucha
fricción y poco juego. Además Huracán dejó lejísimos al visiblemente extenuado
Chávez, y con Pussetto corriendo a los volantes rivales fue Montenegro el
encargado de las transiciones en velocidad. O no se pensó, o se imaginó otra
cosa. Ni hablar cuando Ricardo Noir reemplazó a Bogado, también tocado,
blanqueando la intensión de defender con jugadores de ataque.
El Globo no cruzaba mitad de cancha
pero tenía cuatro jugadores de características ofensivas, los mismos que un rival
obligado a buscar el gol. Sí uno elige proponer el golpe a golpe los cambios
eran para aplaudir, pero no, quisimos defender sin defensores y no es la
primera vez que ocurre.
Manuel García sostuvo sin
complicaciones las poquísimas pelotas que la visita tiró a los tres palos, el
Globo equivocaba la decisiones ofensivas malgastando no menos de tres
contragolpes en los que no priorizó cuidar la pelota bien lejos del arco
propio. A diez del final Fernando Coniglio reemplazó a Chávez en lo que quizás
debió ser el primer cambio de la tarde, siete minutos después el rival
encontraría el gol con un centro desde la banda izquierda que Nicolás Reinero
cabeceó con mucha potencia mano a mano con García.
Hay responsabilidad en el retroceso (¡Era un delantero el que
tenía que retroceder!), Chimino y Matheu hicieron poco para evitar el centro y
a Pipi Araujo se lo comieron crudo en el salto. García es
el menos responsable, aunque nadie nos quitará la sensación de poder
haber realizado algo más. Una curiosidad: Araujo, el defensor más bajo de
nuestra última línea, fue quien terminó marcando al jugador de campo más alto
del rival.
Los siete minutos que restaron
(cuatro de ellos adicionados) casi no se jugaron entre la expulsión de Piris da
Motta (obligación de un Fernando Echenique, a quien le quedó grande el partido,
que mostró roja por haber cortado el claro contragolpe de Pussetto) y demás
pérdidas de tiempo propuestas por el rival que no fueron contempladas. Huracán
tuvo su bala de plata con la bocha que Fernando Congilio encontró sobre la
línea de fondo, eligió no tirar al arco pegado a Navarro y su centro atrás no
tuvo destino.
Fue final y empate con gusto a derrota. El triunfo era nuestro, debió
serlo, pero la pasividad del complemento nos terminó costando más de lo
merecido. Podemos quejarnos y criticar distintas cosas, sin embargo nos igualan
en uno de los únicos tiros claros que el rival generó en toda la tarde cuando
solo restaban tres minutos. El principal reclamo es pedir
que las decisiones tácticas se respalden con los jugadores adecuados, basta de
defender con delanteros, hagámonos cargo de lo que queremos con quien mejor
cumpla esa función.
Con la unidad Huracán llegó a los
treinta puntos e igualó su mejor temporada desde el regreso a Primera, cuando
todavía restan disputarse veinticuatro. Hay que decirlo todo, pero nadie nos
quita este mal sabor de boca. Ahora vamos a por Temperley, no queda otra.
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