Huracán obtuvo la victoria que tanto necesitaba
para levantar el ánimo de todos. Venció a un muy complicado Atlético Tucumán,
que si bien no jugaba por nada, mantuvo el control del juego por mucho rato.
Los goles de los dos delanteros centrales y una mejora general de nivel
futbolístico, el mayor aliciente. La clasificación a la Copa Sudamericana, si
bien se alcanzó, quedó en casi la nada…
Síntesis
Domingo 7 de abril de 2019
Superliga 2018 / 2019 – Fecha 25
Jugado en: Estadio Tomás A. Ducó _ Ciudad Autónoma
de Buenos Aires
Huracán 2 – 0 Atlético Tucumán
Goles:
18 2T 1-0: Andrés Chávez
(H) define por carril central en el borde del área, estirándose antes que
Luchetti, un buen pase de Gamba.
40 2T 2-0: Lucas Barrios
(H) define al gol en el área chica, un rebote de Luchetti en gran atajada a un
cabezazo de Damonte.
Árbitro: Darío Herrera (bien)
Amonestados: Salcedo, Chávez, Rossi (H) / San Román, Luchetti (AT)
Huracán: Antony Silva; Cristian Chimino, Saúl Salcedo, Federico Mancinelli, Pablo Álvarez, Walter Pérez; Iván Rossi, Israel Damonte; Norberto Briasco
Lucas Gamba; Andrés Chávez. DT: Antonio Mohamed.
Atlético
Tucumán: Cristian Luchetti; José San Román, Jonathan Cabral,
Andrés Lamas, Mathias Abero; David Barbona, Juan Mercier, Rodrigo Aliendro,
Gervasio Núñez; Leandro Díaz, Javier Toledo. DT: Ricardo Zielinsky
Cambios: 9 2T Ricardo
Noir por Núñez (AT) / 17 2T Andrés Roa por Briasco (H) / 25 2T Juan Kaprof por
Mercier (AT) / 28 2T Carlos Auzqui por Gamba (H) / 33 2T Claudio Pombo por
Barbona (AT) / 37 2T Lucas Barrios por Chávez (H)
Figura del partido: Andrés Chávez
Con el diario del lunes,
el “mundo Huracán” cayó en pocas horas de una sensación de alivio pasajera,
nuevamente al pozo de la incertidumbre. El Comité de “falta de Ética” de la
Superliga, sancionó con la quita de seis puntos más la imposibilidad de
incorporar jugadores, a nuestro club, por lo que queda en serio riesgo, más
diría en terapia intensiva con pronóstico reservado, la clasificación a la Sudamericana.
Irregularidades en las declaraciones juradas presentadas, más la detección de
pagos con cheques de plazos mayores a los requeridos, serían las causas…
Ahora bien, el domingo
por la mañana Huracán se amigó un poco con la buena senda. Retomó un nivel
futbolístico y rendimientos individuales al menos decentes, y venció a un
ajustado y prolijo Atlético Tucumán, cuyo pecado fue no mantener la intensidad
y dejar hacer al Globo.
La visita tuvo controlado
todo el primer tiempo, e incluso tuvo las mejoras chances de gol. La buena
perfomance de Antony Silva en un par de ocasiones, y una defensa central algo
más aplomada, le permitieron al Globo capear el temporal.
En la segunda parte,
cuando todo parecía que se encaminaba a un empate, Andrés Chávez luchó con la
marca un buen pase profundo de Gamba, le ganó con un paso hacia adentro, y
justo antes que Luchetti le gane, tocó estirándose de derecha, para que Huracán
grite una ventaja que necesitaba como agua en el desierto.
A partir de eso, el
posicionamiento de Huracán se endureció. Los volantes centrales empezaron a
ganar con más frecuencia, y ya con Roa en la cancha, el Globo mantenía la
pelota mayor rato en su poder. Así paso el tiempo, con un rival que intentaba,
pero era desbaratado por Silva o su propia ineficacia, hasta que tras un
centro, llegó un buen cabezazo de Damonte, que hizo que Luchetti, de buen
partido, se esforzara por rechazar, cayendo el rebote en los pies de Lucas
Barrios, casi en la primera que tocaba tras ingresar, que la clavó con arco
vacío.
Desahogo es la palabra,
para un grupo que no encontraba su norte. Desahogo para nosotros los hinchas
que estábamos cansados de perder feo. Más desahogo a la tarde del domingo, por
ver que los resultados que eran necesarios se nos daban, pero decepción el
lunes, con el fallo de la Superliga.
El constante sube y baja
del “mundo Huracán”
El tiro del final
A Huracán se la alinearon los planetas, cortó la malaria venciendo
bien a Atlético Tucumán en el Ducó y otros resultados le terminaron asegurando
la clasificación para la Copa Sudamericana 2020. El Globo cerró una Superliga
sin grises haciéndole honor a su gran primer semestre, ajustó la línea
defensiva y aunque Silva desactivó un par de bombas construyó la ventaja en el
complemento con las dianas de Andrés Chávez y Lucas Barrios. Ojalá esto no sea
un oasis, sino el click para recuperar la motivación.
La tensión en la soleada mañana de Parque Patricios bien
podía cortarse con cuchara, con silbidos para varios jugadores (intercalados
con aplausos) y un marcado apoyo a Antonio Mohamed salió el equipo al verde
césped; el tradicional “Y dale Globo, dale” era reemplazado por el aliento al
Turco, principalmente en la platea Miravé. Afortunadamente la guerra de
canciones quedaba ahí, una vez que Herrera pitó el inicio Huracán volvió a ser
lo más importante, como corresponde.
Mohamed
apostaba por un equipo inédito, sentando en el banco a Auzqui y
Roa. Pablo Álvarez regresaba a la titularidad y Walter Pérez se adelantaba al
mediocampo. Norberto Briasco reaparecía en ataque y la disposición del arranque
era un claro 5-2-3, con Beto y Gamba detrás de la línea de Andrés Chávez. El
Globo armaba las dos líneas de cuatro cuando atacaba y el fondo se mantuvo bien
cerca de Antony Silva, el asunto pasó a ser el traslado del balón, único
reservado para las guapeadas de Pérez y aquello que pudieran resolver los
delanteros que balones largos.
La derrota de Lanús le abría una gran puerta al Globo, que
de ganar se metería al menos hasta la tarde en zona de
Clasificación a la Sudamericana, pero el equipo no se
desesperaba e intentaba ser claro a la hora de meter la pelota en el área.
Atlético casi anota de inmediato con el tiro que David Barbona tiró centímetros
fuera del hierro de Silva, pero Huracán también pudo romper el cero con una muy
buena maniobra de Briasco en plena área que terminó con el centro atrás que
Lucas Gamba rebotó apenitas afuera.
Al Globo le faltaba picante para cerrar las jugadas, que
se diluían entre centros sin destino y paredes inconexas, mientras que el
Decano era todo lo contrario, un equipo que avanzaba poco pero encontraba arco;
afortunadamente Antony Silva respondió acorde a su jerarquía, primero
descolgando del ángulo un tiro de Núñez y luego sacando con rebote el shot seco
de Díaz. Durante el último cuarto de hora Huracán entregó más dudas que
certezas, de todas formas estuvo realmente cerca de convertir con un
contragolpe que Andrés Chávez no pudo direccionar al arco con Lucchetti fuera
del área; incluso el arquero metió una mano escandalosa para ayudar a embarrar
la acción, infracción perceptible por casi nadie, incluyendo a Herrera.
Ya
en el complemento el Globo saltó con el mismo once pero esta vez pudo mantener
las riendas del juego, todavía con grandes complicaciones ofensivas pero sin
sufrir tanto en la línea de fondo. Damonte tuvo una opción nítida a la salida
del córner, Salcedo anticipó en el punto penal e Israel jugó un zapatazo de
derecha que Lucchetti sacó con todo su cuerpo adentro del arco. Andrés Roa
reemplazaba a Norberto Briasco buscando otros aires ofensivos.
Aun con su cruz a cuestas el Globo estaba mejor, y antes
del minuto veinte consumó la diferencia con Iván Rossi dominó con taco aéreo un
balón que Lucas Gamba recibió ingresando al campo rival y sacó un perfecto pase
curvado entre líneas para la carrera mano a mano de Andrés Chávez; el
Comandante limpió a San Román en velocidad y metiéndose al área se arrojó para
puntear el zurdazo que superó la salida de Lucchetti ingresando limpia a gol. Impresionante desahogo en el
Palacio, al final rompía el cero Huracán, gran maniobra
colectiva para la mejor definición individual de Chávez. Ganaba el Globo y
estaba bien.
La
diana del Comandante rompió el partido a favor de Huracán, enseguida el propio
Chávez filtró perfecto el pase para Andrés Roa, pero el colombiano no tomó la
mejor decisión con tiempo y espacio, solito frente a Lucchetti, jugando un tiro
de cachetada que el uno contuvo sin problemas. Y había más, una jugada similar
en donde Damonte asistió perfecto a Chávez, la definición de Andrés fue más
auspiciosa pero el golero visitante se lución con doble tapada.
Auzqui ya había reemplazado a Gamba y la tensión del juego
se mantenía en campo tucumano, Atlético atacó realmente poco. El resultado era
corto y los nervios muchos, pero a cinco del cierre Huracán aseguraría el
triunfo con un buen tiro libre que Andrés Roa metió a la zona caliente, Damonte
ganó el anticipo que Lucchetti desactivó con rebote y allí apareció Lucas
Barrios, ingresado tres minutos atrás, para posicionarse a pura jerarquía y
consumar de derecha al arco desprotegido el 2-0 definitivo.
Ganó Huracán y es noticia, el Globo rompió la racha de once
partidos sin triunfos y logró cerrar con sonrisa un pésimo semestre de
Superliga. Las buenas noticias siguieron a lo largo del domingo, aparecieron
los resultados que hacían falta y el Globo consumó su clasificación a la Copa
Sudamericana 2020, séptimo torneo internacional que disputará el Quemero en su
historia.
Vale destacar que si Tigre no perdía la categoría, el
Globo quedaba afuera del corte clasificatorio. De todas formas este ticket
internacional le hace justicia al gran primer semestre de Huracán, actor
protagónico en este logro, pensar que desde la llegada de Mohamed el equipo
solo ganó dos de los once partidos que jugó por el campeonato.
Lo necesitábamos, lo soñábamos. Hay que ser iluso para
pensar que el equipo cambiará rotundamente de aquí hasta el cierre de la
temporada, pero de todas formas una victoria que termina significando tanto es
un gran bálsamo motivacional para intentar recuperar la confianza.
Y si vienen partidos tremendos, el miércoles visitaremos a
Cruzeiro con mucho por ganar o perder. Luego estos dos clásicos caídos del
cielo, o elevados del averno, una serie mano a mano ante San Lorenzo por Copa
de la Superliga.
A redoblar esfuerzos, a darse cuenta que este logro
Sudamericano tiene muy poco que ver con lo realizado en los últimos meses. Pero
la confianza volvió, debe inundarnos, es momento de trabajar para recordar lo
que supimos ser ayer nomás.