El Globo de Gustavo Alfaro se dio de
cabeza contra sus realidades. Cayó sin ningún atenuante y con justicia 0-4 ante
Racing en Avellaneda, con una actuación descollante de su joya, Lautaro
Martínez, autor de tres goles y que recibió la infracción que se convirtió en
penal y el restante gol.
Síntesis
Domingo 4 de febrero de 2018
Superliga Argentina – Fecha 14
Jugado en: Estadio Presidente Perón –
Avellaneda – Provincia de Buenos Aires
Racing Club 4 – 0 Huracán
Goles:
10 1T 1-0: Lautaro Martínez (RC)
define de zurda cruzado y con comba, desde el borde derecho del área grande,
bien lejos de Díaz.
32 1T 2-0: Lisandro López (RC) de
penal, tras infracción de Calello a Martínez
44 1T 3-0: Lautaro Martínez (RC)
define de zurda fuerte a media altura, desde la franja central al borde del
área grande, tras un rebote y pelota suelta de la defensa del Globo.
31 2T 4-0 Lautaro Martínez (RC)
define de derecha, fuerte, abajo y cruzado, una contra que armó Centurión.
Árbitro: Jorge Baliño (bien)
Amonestados: Díaz, Noir, Nervo (H) / González, Soto, Saravia (RC)
Racing: Juan Musso; Renzo Saravia,
Leonardo Sigali, Alejandro Donatti, Alexis Soto; Matías Zaracho, Nery Domínguez,
Diego González, Neri Cardozo; Lautaro Martínez, Lisandro López. DT: Eduardo
Coudet
Huracán: Marcos Díaz; Cristian Chimino, Martín Nervo, Saúl Salcedo,
Lucas Villalba; Ignacio Pussetto, Israel Damonte, Adrián Calello, Ricardo Noir;
Patricio Toranzo; Norberto Briasco DT: Gustavo Alfaro.
Cambios: 0 2T Andrés Chávez por Briasco (H) / 18 2T Marcelo Meli
por Domínguez (RC) / 20 2T Daniel Montenegro por Toranzo (H) / 25 2T Ricardo
Centurión por Zaracho (RC) / 35 2T Martín Ojeda por Martínez (RC) / 38 2T
Nazareno Solís por Pussetto (H).
Figura del partido: Lautaro Martínez (RC)
Figura de Huracán: Ignacio Pussetto
Desde el primer momento del partido,
Racing tomó el control. Pero desde el minuto cinco del partido en adelante,
mandó en el juego un solo jugador: Lautaro Martínez. Todo lo que hizo lo hizo
bien. Toda pelota que tocó, generó riesgo e incertidumbre en la línea defensiva
quemera.
¿Huracán? Bien, gracias. Nada. Un
concierto de desconcierto. Una noche de actuaciones individuales débiles y
hasta desconcertantes. Algunos rayanos en el horror. Tal el caso de Villalba,
que fue “bailado” por cuanto jugador rival pasara por su banda. O Calello, el
otrora ordenado y sacrificado volante, que no fue más que un cono en la cancha.
Hasta Salcedo parecía un chico de cuarto grado de escuela primaria, marcando a
un muchacho joven y talentoso. Sólo alguna gota de amor propio de Pussetto.
Nada más. Las únicas llegadas en todo el partido, fueron un par de cabezazos
que pudieron ser el descuento.
El juego de Racing por ratos fue “a
piacere”. Desbordes por las bandas continuos, especialmente por izquierda,
control y juego asociado por el centro, y definición y contundencia en sus
delanteros. Poco más que agregar para una justificada y sobrada derrota con
goleada, para un equipo de Alfaro que deberá aprender a reparar las fallas, que
las tiene y hasta acá se escondían, y también a sobrellevar castigo, sin
dejarse estar, al menos, levantando un juego desde el espíritu, cosa que varias
veces sacó a relucir.
Como siempre y para ir a detalle,
dejo plasmada la nota de Nicolás Ziccardi de Soy Quemero:
Pesadilla 4
Huracán vivió una noche de terror en Avellaneda, de esas que
creíamos no sufrir con este equipo. Fuimos funcionales a la fiesta que armó
Racing, cayendo derrotados en un durísimo cuatro a cero. El Globo resultó
superado de principio a fin, solo logrando algunos pocos momentos de lucidez
cuando ya era tarde. No podemos sacar esta derrota de un contexto de temporada
positiva, tampoco pretender que nada ha pasado.
De blanco y cargado de ilusión
saltó Huracán al verde césped del Estadio Juan Domingo Perón, con el mismo once
titular que venía de vencer a River Plate en el Palacio más la flamante
presencia de Andrés Chávez en el banco de suplentes. Enfrente un durísimo
escollo, Racing Club y sus figuras con la obligación de revertir la pésima imagen
que dejó en el debut ante Unión en Santa Fe.
El inicio levantó cejas en el
Pueblo Quemero, el mediocampo recuperó rápidamente poniendo a correr a un
Norberto Briasco que ganó córner antes de cumplirse el primer minuto. Esto solo
sería un espejismo en comparación a lo que ocurriría a continuación, La
Academia tomó las riendas del juego ante un Globo que clavó el freno de mano en
campo propio; Pussetto y Noir eran marcadores
de punta bis y tanto Calello como Damonte se encontraban sin brújula en
el círculo central.
Huracán encontraba pequeños
momentos de respiro, como aquel tiro libre ofensivo que decantó en el
contragolpe con el que Racing encontró el primero en diez minutos. Israel
Damonte no llegó a rebotar en el círculo central y Lautaro Martínez, a quien el
entrenador de la Selección seguía desde la platea, encaró por el vértice
izquierdo del área para limpiar sin problemas a Villalba definiendo de zurda
contra el poste derecho de Marcos Díaz. Golazo sí, enmarcado en una mala
defensa de contragolpe.
El Globo intentó salir un poco
más en desventaja pero sin romper el molde defensivo, Pussetto arrancó siempre
en terreno propio y Toranzo solamente se dedicaba a presionar sin éxito en la
salida. Briasco, lejos de todo, no encontraba herramientas para hacerle
cosquillas a los centrales rivales. Sin embargo la opción de gol llegó, toque
corto y centro de Patricio para que Saúl Salcedo ganara en las alturas
cabeceando apenitas desviado al poste derecho de Juan Musso.
Racing no perdía intensidad
pero recién a la media hora volvió a golpear con González disparando contra el
poste derecho. A continuación un veloz ataque por el centro volvió a
desarticular la defensa decantando en el solitario ingreso de Lisando López por
banda derecha, Chimino estaba esperando para entrar tras golpe; Licha metió un
centrito atrás y allí entre Nervo, Damonte y Callelo rompió en velocidad
Lautaro Martínez siendo derribado por el volante ex Independiente. Indiscutible
falta de Callelo y penal, Lisandro López lo transformó en gol con un derechazo
al medio. Dos a cero.
A treinta segundos del descanso
otro ataque por la zona centro, en donde Calello y Damonte no funcionaron
nunca, derivó en el tiro cuyo rebote quedó servido a posición de Lautaro
Martínez; el atacante no dudó en castigar de zurda en puertas del área grande
dejando nuevamente parado a Marcos Díaz. Enormes diferencias físicas en el
centrocampo, pura lucidez ofensiva para definir y tres goles de diferencia que
prácticamente bajaron la cortina del juego.
El complemento inició con el
ingreso de Andrés Chávez por Norberto Briasco, los primeros quince o veinte
minutos fueron los mejores del Globo en toda la noche, con una saludable
intención de buscar el arco rival casi como prioridad. Durante este lapso
Pussetto no llegó a empujar un balón que terminó siendo rechazado sobre la
línea, nuevamente Nacho se mancó al intentar definir otra pelota muerta que
Chávez ganó ante Musso. El flamante refuerzo, visiblemente por debajo de su
tope físico, tuvo lugar para mostrar algunas características; primero amagó de
la derecha al centro para sacar un zurdazo desaviado, luego se movió perfecto
tras el cabezazo habilitación de Toranzo para irse de cara a Musso definiendo
con un zurdazo sin mucha potencia ni dirección.
Racing, que cada cinco minutos
generaba peligro serio, cerró la cosecha con un nuevo ataque frontal en
velocidad de Ricardo Centurión que juntó a Salcedo, Nervo y Villalba tocando al
solitario Lautaro Martínez; el pibe estaba en su noche dorada y la culminó con
un fierrazo que venció sin contemplaciones la resistencia de Marcos Díaz.
Montenegro, que no juega nunca,
tuvo media hora en lugar de Toranzo y Nazareno Solís terminó jugando unos
minutos por el lesionado Pussetto. Nada cambió la ecuación.
Perdió Huracán de forma
inapelable, fue merecidamente goleado y
aunque en el repaso general el resultado podría haber sido claramente menos
abultado no hay forma de intentar justificar una caída dura y dolorosa.
En una noche recibimos la misma
cantidad de goles que en los últimos diez partidos de Superliga,
este dato también debe acompañarnos. Y aunque sería un error tremendo creer que
este partido define nuestro destino, sí es justo pedir algunas modificaciones.
Si la titularidad de Villalba pendía de un hilo, en Avellaneda se terminó de
cortar. Todas las buenas intenciones de Damonte ante River quedaron relegadas
por una actuación donde el doble cinco fue superado con una claridad alarmante.
¿Toranzo debe jugar todos los
partidos? ¿Está bien que Bogado quede afuera? ¿Ganamos más de lo que perdemos
con Pussetto arrancando todos los tiros a cincuenta metros del arco rival?
Preguntas que el tiempo irá respondiendo, por lo pronto ante Rosario Central
esperemos volver a ver a un equipo con criterio en cada línea.
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