viernes, 9 de febrero de 2018

Golpe contra una pared

El Globo de Gustavo Alfaro se dio de cabeza contra sus realidades. Cayó sin ningún atenuante y con justicia 0-4 ante Racing en Avellaneda, con una actuación descollante de su joya, Lautaro Martínez, autor de tres goles y que recibió la infracción que se convirtió en penal y el restante gol.




Síntesis

Domingo 4 de febrero de 2018

Superliga Argentina – Fecha 14

Jugado en: Estadio Presidente Perón – Avellaneda – Provincia de Buenos Aires


Racing Club 4 – 0 Huracán


Goles:

10 1T 1-0: Lautaro Martínez (RC) define de zurda cruzado y con comba, desde el borde derecho del área grande, bien lejos de Díaz.

32 1T 2-0: Lisandro López (RC) de penal, tras infracción de Calello a Martínez

44 1T 3-0: Lautaro Martínez (RC) define de zurda fuerte a media altura, desde la franja central al borde del área grande, tras un rebote y pelota suelta de la defensa del Globo.

31 2T 4-0 Lautaro Martínez (RC) define de derecha, fuerte, abajo y cruzado, una contra que armó Centurión.


Árbitro: Jorge Baliño (bien)


Amonestados: Díaz, Noir, Nervo (H) / González, Soto, Saravia (RC)


Racing: Juan Musso; Renzo Saravia, Leonardo Sigali, Alejandro Donatti, Alexis Soto; Matías Zaracho, Nery Domínguez, Diego González, Neri Cardozo; Lautaro Martínez, Lisandro López. DT: Eduardo Coudet

Huracán: Marcos Díaz; Cristian Chimino, Martín Nervo, Saúl Salcedo, Lucas Villalba; Ignacio Pussetto, Israel Damonte, Adrián Calello, Ricardo Noir; Patricio Toranzo; Norberto Briasco DT: Gustavo Alfaro.


Cambios: 0 2T Andrés Chávez por Briasco (H) / 18 2T Marcelo Meli por Domínguez (RC) / 20 2T Daniel Montenegro por Toranzo (H) / 25 2T Ricardo Centurión por Zaracho (RC) / 35 2T Martín Ojeda por Martínez (RC) / 38 2T Nazareno Solís por Pussetto (H).


Figura del partido: Lautaro Martínez (RC)

Figura de Huracán: Ignacio Pussetto


Desde el primer momento del partido, Racing tomó el control. Pero desde el minuto cinco del partido en adelante, mandó en el juego un solo jugador: Lautaro Martínez. Todo lo que hizo lo hizo bien. Toda pelota que tocó, generó riesgo e incertidumbre en la línea defensiva quemera.

¿Huracán? Bien, gracias. Nada. Un concierto de desconcierto. Una noche de actuaciones individuales débiles y hasta desconcertantes. Algunos rayanos en el horror. Tal el caso de Villalba, que fue “bailado” por cuanto jugador rival pasara por su banda. O Calello, el otrora ordenado y sacrificado volante, que no fue más que un cono en la cancha. Hasta Salcedo parecía un chico de cuarto grado de escuela primaria, marcando a un muchacho joven y talentoso. Sólo alguna gota de amor propio de Pussetto. Nada más. Las únicas llegadas en todo el partido, fueron un par de cabezazos que pudieron ser el descuento.

El juego de Racing por ratos fue “a piacere”. Desbordes por las bandas continuos, especialmente por izquierda, control y juego asociado por el centro, y definición y contundencia en sus delanteros. Poco más que agregar para una justificada y sobrada derrota con goleada, para un equipo de Alfaro que deberá aprender a reparar las fallas, que las tiene y hasta acá se escondían, y también a sobrellevar castigo, sin dejarse estar, al menos, levantando un juego desde el espíritu, cosa que varias veces sacó a relucir.

Como siempre y para ir a detalle, dejo plasmada la nota de Nicolás Ziccardi de Soy Quemero:



Pesadilla 4

Huracán vivió una noche de terror en Avellaneda, de esas que creíamos no sufrir con este equipo. Fuimos funcionales a la fiesta que armó Racing, cayendo derrotados en un durísimo cuatro a cero. El Globo resultó superado de principio a fin, solo logrando algunos pocos momentos de lucidez cuando ya era tarde. No podemos sacar esta derrota de un contexto de temporada positiva, tampoco pretender que nada ha pasado.

De blanco y cargado de ilusión saltó Huracán al verde césped del Estadio Juan Domingo Perón, con el mismo once titular que venía de vencer a River Plate en el Palacio más la flamante presencia de Andrés Chávez en el banco de suplentes. Enfrente un durísimo escollo, Racing Club y sus figuras con la obligación de revertir la pésima imagen que dejó en el debut ante Unión en Santa Fe.

El inicio levantó cejas en el Pueblo Quemero, el mediocampo recuperó rápidamente poniendo a correr a un Norberto Briasco que ganó córner antes de cumplirse el primer minuto. Esto solo sería un espejismo en comparación a lo que ocurriría a continuación, La Academia tomó las riendas del juego ante un Globo que clavó el freno de mano en campo propio; Pussetto y Noir eran marcadores de punta bis y tanto Calello como Damonte se encontraban sin brújula en el círculo central.

Huracán encontraba pequeños momentos de respiro, como aquel tiro libre ofensivo que decantó en el contragolpe con el que Racing encontró el primero en diez minutos. Israel Damonte no llegó a rebotar en el círculo central y Lautaro Martínez, a quien el entrenador de la Selección seguía desde la platea, encaró por el vértice izquierdo del área para limpiar sin problemas a Villalba definiendo de zurda contra el poste derecho de Marcos Díaz. Golazo sí, enmarcado en una mala defensa de contragolpe.

El Globo intentó salir un poco más en desventaja pero sin romper el molde defensivo, Pussetto arrancó siempre en terreno propio y Toranzo solamente se dedicaba a presionar sin éxito en la salida. Briasco, lejos de todo, no encontraba herramientas para hacerle cosquillas a los centrales rivales. Sin embargo la opción de gol llegó, toque corto y centro de Patricio para que Saúl Salcedo ganara en las alturas cabeceando apenitas desviado al poste derecho de Juan Musso.

Racing no perdía intensidad pero recién a la media hora volvió a golpear con González disparando contra el poste derecho. A continuación un veloz ataque por el centro volvió a desarticular la defensa decantando en el solitario ingreso de Lisando López por banda derecha, Chimino estaba esperando para entrar tras golpe; Licha metió un centrito atrás y allí entre Nervo, Damonte y Callelo rompió en velocidad Lautaro Martínez siendo derribado por el volante ex Independiente. Indiscutible falta de Callelo y penal, Lisandro López lo transformó en gol con un derechazo al medio. Dos a cero.

A treinta segundos del descanso otro ataque por la zona centro, en donde Calello y Damonte no funcionaron nunca, derivó en el tiro cuyo rebote quedó servido a posición de Lautaro Martínez; el atacante no dudó en castigar de zurda en puertas del área grande dejando nuevamente parado a Marcos Díaz. Enormes diferencias físicas en el centrocampo, pura lucidez ofensiva para definir y tres goles de diferencia que prácticamente bajaron la cortina del juego.

El complemento inició con el ingreso de Andrés Chávez por Norberto Briasco, los primeros quince o veinte minutos fueron los mejores del Globo en toda la noche, con una saludable intención de buscar el arco rival casi como prioridad. Durante este lapso Pussetto no llegó a empujar un balón que terminó siendo rechazado sobre la línea, nuevamente Nacho se mancó al intentar definir otra pelota muerta que Chávez ganó ante Musso. El flamante refuerzo, visiblemente por debajo de su tope físico, tuvo lugar para mostrar algunas características; primero amagó de la derecha al centro para sacar un zurdazo desaviado, luego se movió perfecto tras el cabezazo habilitación de Toranzo para irse de cara a Musso definiendo con un zurdazo sin mucha potencia ni dirección.

Racing, que cada cinco minutos generaba peligro serio, cerró la cosecha con un nuevo ataque frontal en velocidad de Ricardo Centurión que juntó a Salcedo, Nervo y Villalba tocando al solitario Lautaro Martínez; el pibe estaba en su noche dorada y la culminó con un fierrazo que venció sin contemplaciones la resistencia de Marcos Díaz.

Montenegro, que no juega nunca, tuvo media hora en lugar de Toranzo y Nazareno Solís terminó jugando unos minutos por el lesionado Pussetto. Nada cambió la ecuación.

Perdió Huracán de forma inapelable, fue merecidamente goleado y aunque en el repaso general el resultado podría haber sido claramente menos abultado no hay forma de intentar justificar una caída dura y dolorosa.

En una noche recibimos la misma cantidad de goles que en los últimos diez partidos de Superliga, este dato también debe acompañarnos. Y aunque sería un error tremendo creer que este partido define nuestro destino, sí es justo pedir algunas modificaciones. Si la titularidad de Villalba pendía de un hilo, en Avellaneda se terminó de cortar. Todas las buenas intenciones de Damonte ante River quedaron relegadas por una actuación donde el doble cinco fue superado con una claridad alarmante.


¿Toranzo debe jugar todos los partidos? ¿Está bien que Bogado quede afuera? ¿Ganamos más de lo que perdemos con Pussetto arrancando todos los tiros a cincuenta metros del arco rival? Preguntas que el tiempo irá respondiendo, por lo pronto ante Rosario Central esperemos volver a ver a un equipo con criterio en cada línea.

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